Devaluaciones del Bs

Venezuela: la economía del desastre

Un viajero en esta semana  santa estimó que un día con alojamiento, comida y traslados en la isla de Margarita, uno de los principales destinos vacacionales en Venezuela,  ascendió a unos 50 mil bolívares por persona,- sin  incluir entradas a parques temáticos o cualquier otra compra adicional-, cifra que ha desatado polémicas pues no falta quien desde el gobierno señale que se busca  generar pánico con estas declaraciones, si bien los economistas más serios dicen que está dentro de los parámetros de costos reales en el país.

Inaflación en Latinoamérica

Si se piensa en dólares la cosa parece muy llevadera, pero la realidad es que los venezolanos cada día tienen menos acceso a las divisas extranjeras y todos los salarios y servicios en el país se cancelan en bolívares (Bs).   Como marcador referencial es bueno destacar que el salario mínimo en el país desde  finales de febrero es de  24.853 Bs., de los cuales 11.578 Bs. son el salario efectivo para cálculos de prestaciones y demás, y los otros 13.275 son  parte del bono de alimentación o “cestaticket”, como se le conoce.   Así por una simple suma se determina que un día en Margarita cuesta más de lo que dos venezolanos perciben como sueldo básico en un mes.

Esto da una clara evidencia de la difícil situación económica que se vive en Venezuela, pues el salario que percibe la mayoría de los habitantes no alcanza para afrontar los gastos de mantener una  familia.   En el país uno de los más confiables evaluadores del costo de la vida es desde hace décadas el Centro de  Documentación de Análisis Social (Cendas), adscrito al gremio de los docentes, quien para el mes de febrero, evaluado en marzo, ubicó la canasta alimentaria básica para una familia de 5 personas en 121.975 Bs., lo que implica que se requieren más de 5 salarios mínimos de los recién aumentados para poder cubrir los gastos de alimentación.

Ahora en Venezuela existe un mercado negro de alimentos de la cesta alimentaria que multiplica hasta por 500 % o más los precios de todo
Ahora en Venezuela existe un mercado negro de alimentos de la cesta alimentaria que multiplica hasta por 500 % o más los precios de todo

Ahora finalizando marzo las cifras del mes de febrero son aún más espeluznantes, pues la canasta familiar se ubicó en 176.975 Bs. .  Según el Cendas “En un año, la Canasta varió 424,2%, lo que equivale a 143.215,4 bolívares. Para adquirirla se requieren 18,3 salarios mínimos, que actualmente es de 11.577,81 bolívares.”  En el estudio se señala que “…la diferencia entre los precios regulados y los del mercado es de 2.211,8%.24 productos, de los 58 que integran la Canasta, presentaron problemas de escasez: leche en polvo, sardinas enlatadas a precio regulado, atún enlatado, pollo, carne de res, margarina, azúcar, pernil, aceite de maíz, huevos de gallina, queso blanco, caraotas, arvejas, lentejas, arroz, harina de trigo, avena, pan, pastas alimenticias a precio regulado, harina de maíz, café, salsa de tomate, mayonesa y queso amarillo. 

– El alquiler de una vivienda sufrió un incremento de 12,2%. Pasó de 4.830 bolívares a 5.420.

– El costo de la educación subió 1,5%. De 21.092,7 bolívares pasó a 20.776,5.

– En promedio, un almuerzo cuesta 950 bolívares. El ticket de alimentación vale 225 bolívares. Un trabajador necesita ganar más de dos salarios mínimos mensuales solo para cubrir el transporte y la comida.”

Cifra hoy más que nunca  inalcanzable para muchos venezolanos que han tenido que multiplicar sus labores para poder generar más ingresos en sus hogares, apenas para lograr la mínima sobrevivencia.

Los economistas de IESA  -una de las principales instituciones en la enseñanza y estudio de la economía en Venezuela-  señalan que la inflación estimada en los últimos 10 años  ha sido de un 2.337 %, cifra sin parangón en el globo.    Mientras que la deuda externa  que se ubicaba en 32.610 millones de dólares en 1999, llegó en el 2013 a más de 375.000  millones de dólares

El fantasma del hambre materializado en la escasez

Uno de los más recurrentes marcadores de las grandes crisis de las naciones es la escasez de alimentos y productos de todo tipo, sucede cuando las naciones están en guerra, sufren un desastre natural o son sacudidas por severas convulsiones sociopolíticas o económicas desde  dentro.   La historia nos habla de las hambrunas de las guerras de las Galias de los romanos, de la escasez desatada por la peste negra, las guerras napoleónicas o la carencia de alimentos cuando explotó el  volcán Krakatoa.   Más recientemente los conflictos en Bosnia,  Irak, Haití, Somalia y  Afganistán evidenciaron  como el fantasma del hambre, uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis  se materializan en la escasez.

La escasez y las colas son la marca de la crisis en los últimos años
La escasez y las colas son la marca de la crisis en los últimos años

Y en Venezuela desde el año 2007 en una terrible  espiral degradante la escasez simplemente ha ido aumentando, de la mano de  una  política Estatal de control  de precios, de divisas y el deterioro de la capacidad productiva nacional por la falta de garantía a la propiedad y la ausencia de materias primas provenientes del exterior.     A esto se sumó el creciente incremento de la demanda interna al impulsarse artificialmente  el consumo desde el Gobierno, que merced a los ingentes recursos petroleros que recibió por casi una década aplicó una política fiscal expansiva y financió el gasto corriente, multiplicando al tiempo las importaciones y hasta regalando grandes sumas de dinero y recursos a otras naciones.

Como cifras ilustrativas basta señalar que en 1999 las importancias totales de Venezuela sumaron 6.899 millones de dólares, en el  2004 se elevaron a 22.989 millones y en el 2013 llegaron a 44.601  millones según las cifras del propio BCV.   Mientras que en la Facultad de Economía de la UCV se ha llevado el control  de las empresas expropiadas que asciende a 1100 empresas en 15 años; el ente cúpula empresarial en el país Fedecámaras informó en noviembre del 2015 que en el  mismo lapso de tiempo han cerrado más de 5000 empresas, y la Federación de ganaderos de Venezuela ha registrado en los mismos tres lustros la expropiación de  más de 6 millones de hectáreas de áreas cultivables o ganaderas.

El coctel ha generado una carencia y baja capacidad productiva en el país que en pleno 2016 el jinete del  hambre o Carpanta (hambre violenta en español coloquial), como le llaman algunos se ha comenzado a hacer presente, en todos los hogares falta algún producto de la dieta alimenticia cotidiana siempre, y ante el costo absurdo de los precios controlados por el Gobierno se ha multiplicado el mercado negro de insumos de primera necesidad, que se conoce bajo el nombre humorístico de “Bachaqueo”, aunque nada de gracioso tiene para quien tiene dificultades hasta para conseguir la harina de las típicas “arepas” de maíz.

La imagen maquillada para el mundo

Paradójicamente la imagen que el Gobierno ha vendido  de estos años es de  relativa bonanza y mejora en el PIB, producto de una desmesurada expansión del sector público, invadiendo campos de la iniciativa privada, combinado con un cambio en la metodología de las mediciones económicas y hasta sociales del país a cargo del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Banco Central de Venezuela (BCV), arrojando unas cifras de bienestar económico que no  es tal; fortalecido además con una agresiva política de difusión comunicacional, tanto dentro del país, como  hacia afuera.

PIB hasta 2016

En la política comunicacional interna el Gobierno se ha apropiado de un gran caudal de medios y ha controlado prácticamente por completo los canales de televisión abierta, de 10  grandes canales existentes 8 pertenecen al Gobierno o están relativamente controlados por capitales vinculados al mismo, como la nueva Globovisión y, el canal deportivo Meridiano; además uno de  estos canales una televisora que opera en toda Latinoamérica  con recursos venezolanos, Telesur.   Para el 2007 Venezuela contaba con 111 diarios con un tiraje diario cercano a los 4 millones de ejemplares, la cifra hoy día se reduce a 73 y el tiraje total de todos no llega al millón de ejemplares, contándose dentro la lista varios como El Correo del Orinoco, Correo del Pueblo, Notivargas, etc., que son subsidiados por el Gobierno, mientras que muchos privados han sido adquiridos por capitales vinculados al proyecto político del Gobierno.    En el 2005 –última cifra oficial que se tiene- el país contaba con 730 emisoras  de las cuales 260 son del Gobierno, de privados vinculados al mismo o comunitarias facilitadas por el proyecto político oficial.  Cifra que se estima se ha incrementado en los últimos años.

Internacionalmente la idea ha sido pagar publicidad en grandes medios mundiales, desde la revista Times, hasta el rotativo Francés Le Monde y la BBC de Londres, por citar algunos muy conocidos, a quienes se han facilitado viajes guiados y datos económicos oficiales  buscando generar la divulgación de la realidad  económica ideal que han diseñado con sus estadísticas y acciones políticas.

La pesadilla del dólar controlado

Otra de las grandes aristas de la crisis económica venezolana es la del control cambiario, aplicada en el país desde febrero del año 2003 y ratificada hasta su muerte por Hugo Chávez, que el 15 de julio el 2005 en publica alocución en Cadena Nacional expresó el principio que el Gobierno de Maduro sigue  fundamentando: “No voy a levantar el control de cambio pues esta medida sirve para proteger nuestra moneda y nuestra economía”.

Devaluaciones del Bs

En el país los dólares legales  llegan fundamentalmente por la industria petrolera, y hablamos de legales porque parte del problema de incremento del consumo obedece a que la nación se convirtió en uno de los  mayores corredores de drogas del continente, pululando divisas negras provenientes de esta actividad que no se pueden cuantificar.

La realidad es que  se han fijado varios tipos de cambio controlados, uno muy bajo para las áreas que el Gobierno determine estratégicas, otro un poco mayor para los empresarios y turistas que luego se subió de forma importante con la llegada del Sicad en el 2013, que se volvió a reestructurar en  marzo de este 2016 ahora como Dipro y Dicom que fijan un dólar entre 10 y 12 bolívares  manejado por el Gobierno y de 206 bolívares por dólar para el sector empresarial y para el resto de la población venezolana por la vía de los limitados recursos asignados para viajes al exterior.

Este control cambiario  ha permitido que muchos funcionarios de gobierno o empresarios vinculados al mismo accedan con preferencia a los dólares más económicos para importaciones que varios casos han resultado fraudulentas  como los más de 1000 containers de alimentos podridos detectados en mayo del 2010, o los 25 mil millones de dólares oficiales asignados a empresas fantasmas  en el 2012, el entonces Ministro de Planificación y Finanzas Jorge Giordani, da declaraciones el 16 de marzo de ese año y admitió que bajo la figura de SITME y CADIVI se habían robado más de 25 mil millones de dólares; por sólo citar dos casos de los muchos de ilícitos se han conocido con los dólares del Estado, que no son del Gobierno como se ha pretendido señalar en ocasiones.

La comida podrida de más de mil containers es uno de los tantos casos de corrupción
La comida podrida de más de mil containers es uno de los tantos casos de corrupción

Mientras eso pasaba los sectores productivos se quedaron sin acceder a las divisas para mantener la industria nacional, desde los alimentos hasta las autopartes, pasando por el sector salud, higiene y cualquiera que imagine,  a la fecha por ejemplo se le adeudan más de 3.700 millones de dólares a las aerolíneas extranjeras que operan en la nación, pues en Venezuela las aerolíneas están obligadas a vender los billetes en bolívares a raíz de un acuerdo por el que el gobierno convierte luego la moneda local en dólares, lo que no se ha hecho.   Mientras que el sector salud en el 2015 apenas recibió un 10 % de las divisas requeridas para adquirir medicamentos e insumos.

El Gobierno culpa a una página web

Ante la gravedad de la situación en el 2016 el gobierno ha vuelto a salvar su responsabilidad gerencial del caso señalando que la crisis obedece a una “guerra económica” orquestada desde el exterior y ha llegado hasta a culpar a una simple página web de ser la culpable de la subida del precio del dólar paralelo.

El presidente Nicolás Maduro, aseguró en cadena nacional el miércoles 17 de febrero que uno de los primeros aspectos a contrarrestar en Venezuela son “los ataques a la moneda” dirigidos desde Miami. “La guerra económica ha calado  profundo, es el enemigo a vencer, es un mecanismo que se ha instalado desde el exterior para atacar la moneda (…) ¿No es un sistema de guerra económica lo que nos han aplicado en Dolar Today?”, se preguntó. “A Dolar Today o los desmontamos o ellos desmontan al país, son unos criminales, viven en Miami, son de la derecha (…) Los creadores de Dolar Today financiaron toda la campaña electoral de la derecha y ahora financiaron la ley criminal esa de amnesia criminal (Ley de Amnistía), cada  artículo y cada caso costó un dinerito”, denunció achacando la culpa de la existencia de un dólar paralelo a una página web, que de paso tiene tiempo clausurada.

Por su parte el  vicepresidente Aristóbulo Istúriz  expresó el martes 16 de febrero que las causas que originaron el decreto en el mes de enero, han persistido, entre ellas: la caída del precio del petróleo y la existencia de una página web denominada Dolar Today, la cual según dijo, tiene la pretensión de derrocar al Presidente Nicolás Maduro debilitando la moneda venezolana.  “Aquí hay una inflación real y una inducida, cualquier estudio del impacto de Dolar Today dice que afecta en más de 70% de la inflación. Eso tiene una intencionalidad política y forma parte de la guerra económica”.

Lo cierto es que ya ni en los medios se puede decir el precio del dólar paralelo o negro, pues la cosa ha sido criminalizada y pueden poner tras las rejas a quien lo mencione en diarios o programas de radio y TV.

El  malbaratado oro negro

La otra pata de la mesa económica es el principal y actualmente único recurso de exportación importante del país, el petróleo, que a la llegada de Chávez al poder en 1998 estaba a un precio de 10 dólares por barril y desde el 2010 hasta finales del 2014 estuvo por encima de los 100 dólares por barril, generando más de 1 millón de millones de dólares contabilizados en el 2013, que representan los mayores ingresos en la historia del país,  y si nos ponemos históricos representan 10 veces la suma invertida por el Gobierno de los Estados Unidos para reconstruir Europa y Japón con el Plan Marshall después de la segunda guerra mundial.

El oro negro como se le conoce vivió en los últimos 15 años la mayor escalada de precios de su historia, superando por largos periodo la otrora imposible cota de los 100 dólares por barril.   Entre 1999 y el 2012  el consumo de crudo creció en un 63%, y por los nuevos hallazgos y confirmaciones las reservas petroleras aumentaron en un 286 % situándonos dentro de las mayores del planeta.

Paradójicamente en la mayor bonanza de precios y riqueza del crudo la producción venezolana decreció en un 11 % respecto a 1999, registrándose en el 2002 una producción de 2 millones 920 mil barriles diarios, muy parecida a la del 2003 que fue de 2 millones 820 mil barriles de crudo por día.  Ante esto el gobierno a más de una década del evento, sigue responsabilizando por el descenso en la producción al paro petrolero del año 2002, sin embargo si se compara la cifra de producción del 2012 esta fue de 2 millones 910 mil barriles diarios, inferior incluso a la del año del colapso que tanto denuncian los ministros y presidentes de estos tiempos.

Para los expertos en la industria la situación de disminución en la producción de crudo, que nunca ha llegado cerca de la famosa meta de 5 millones de barriles diarios que en su momento decretó se alcanzaría el difunto presidente Chávez, es simplemente parte del modelo de gestión ineficiente impuesto desde  1999, pues simplemente se han deteriorado las instalaciones, se  despidió a personal altamente calificado y se ha manejado políticamente la industria del petróleo, obviando las normas  gerenciales y el mismo mercado.

A consecuencia de eso en el 2013 se produjo apenas  2 millones 810 mil barriles de crudo al día, 470 mil menos de lo que se producía en 1998, el año en que se eligió a Chávez, mientras que la capacidad de refinación ha descendido a 1 millón 300 mil barriles diarios, la que se tenía en el año de 1980.

Queda además el tema de la entrega discrecional de crudo a varias naciones “aliadas” del gobierno instaurado por Chávez que por la vía de Petrocaribe asignaba alrededor de 250 mil barriles diarios a pequeñas naciones del Caribe, especialmente a Cuba que desde años vende petróleo del que recibe de Venezuela.   Según expertos citados por el diario El Nacional  el 10 de junio del 2015, para esa fecha aunque se habían disminuido las cuotas de crudo, se estaban enviando entre 80 y 90 mil barriles diarios a la isla regida por los Castro desde más de medio siglo.  Crudo que no se paga en dinero contante sino por apoyo tecnológico y de salud.

El famoso plan de explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco no ha terminado aún de arrancar, luego años de convenios, expropiaciones y hasta penalizaciones impuestas al país por cortes internacionales en relación con empresas multinacionales  que invirtieron en el sector.   La famosa máxima de sembrar el petróleo está lejos de cumplirse y ahora que simplemente  han caído ostensiblemente los precios  parece aún más lejana.

Economistas preocupados

Este reportaje es el producto de un largo trabajo de investigación y la entrevista a media docena de economistas en oportunidades distintas, incluidos dos que se identifican políticamente con el proyecto del Gobierno actual, quienes dieron visiones diversas sobre la problemática y alimentaron lo que han leído hasta el momento, pero lo que se convirtió en un clamor para todos es  la preocupación por el rumbo de la economía nacional y las oscuras consecuencias que avizoran en el panorama cercano.

Lo que pasa en Venezuela  es un fenómeno económico único en el mundo   por lo negativo y las magnitudes de las cifras que manejamos, con un  riesgo país para el mes de febrero de 4.145 puntos, una inflación  de 140%  (ya las cifras más elevadas del planeta en las dos categorías), que además el Fondo Monetario Internacional calcula en un 720% para el año en curso; un panorama de desastre para  los venezolanos” señaló en una entrevista el economista y profesor universitario  Oscar Romero Amaré.

Quien destacó que desde su punto de vista ha habido un mal manejo de la economía producto de un modelo errado y anacrónico para los tiempos actuales, encontrándonos en uno de los peores escenarios posibles y con la mala expectativa de pueda aún empeorar más.  Por lo que su recomendación tajante fue; “El Gobierno debe entender que el famoso modelo socialista que viene aplicando desde finales de los noventa no sirve para potenciar la economía de un país si se torpedea al aliado principal, el sector privado.   De no cambiar la economía cono parece ser el caso, lamentablemente vamos hacía una situación aún peor que la actual.”

La escasez y las colas son la marca de la crisis en los últimos años
La escasez y las colas son la marca de la crisis en los últimos años

El economista  y diputado José Guerra entrevistado a inicios del mes de marzo comentaba que el país marcha en un rumbo enfilado al desastre económico, pues sostiene que el gobierno simplemente no  asume responsabilidades de su mala gestión, aduciendo la supuesta guerra económica y sin  buscar la necesaria concertación que se requiere para poder volver a reimpulsar la productividad de la nación, que según insiste ellos torpedearon.   Lo único que hacen es ganar tiempo para seguir  en el poder.

Guerra expresó que el Gobierno “trata de solucionar su crisis fiscal agravando la del pueblo venezolano. Impuestos, alzas de precios, algunos hasta 1500 % como en el  caso del café y 600 % como en el caso del arroz. Es decir, una espiral inflacionaria que está devorando el salario de los trabajadores y el poder adquisitivo de los venezolanos.”

El también economista y diputado suplente por Bolívar  José Ricardo Salazar habló de los tres fallidos planes económicos implementados  por el gobierno desde los primeros tiempos de Chávez, que desde su punto de vista son los causantes de la grave situación que atraviesa el país, pues  fue implementándoles que se comenzó a perseguir  a la industria privada, la ola de expropiaciones, los controles cambiarios y de mercado interno, se aumentaron los impuestos y la carga fiscal en general, se devaluó la moneda y disparó el dólar ante la negativa oficial de fijarle un precio de libre mercado para preservar los negocios mil millonarios que se han dado al amparo de los dólares  preferenciales, siempre en detrimento del pueblo.

Dijo que ante la negativa de impedir los cambios democráticos que ha votado el pueblo venezolano, “…como se reiteró en diciembre pasada con una aplastante mayoría opositora en la Asamblea Nacional, el Gobierno continúa agregando leña a la historia de la inexistente “guerra económica”, que sólo existe contra el pueblo, contra el ciudadano de a pie sin importar si es de oposición o chavista; lo único que hacen es seguir profundizando en un modelo fracasado y usado en beneficio personal.   Ahora atentan contra el mandato del pueblo al desconocer la AN y seguir con las políticas erradas, lo que parece indicar que este año será difícil.   Lo bueno es que ya se han iniciado los tiempos de cambio.

Las dos economistas vinculadas al oficialismo, pidieron no ser identificadas y si bien destacaron  la intención inclusiva de Chávez generando numerosas políticas sociales dentro de la estructura económica del gobierno, destacaron que muchas de las medidas han quedado sin efecto principalmente por los altos niveles de corrupción y la improvisación.

En síntesis el panorama no es bueno y no se pinta mejor en lo inmediato, pues pareciera que cualquier solución pasa por un necesario cambio en el modelo  económico y el proyecto de país que implementó Hugo Chávez y continúan sus herederos.

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