Ser ciudadano es una deuda de todos en Venezuela

Ser ciudadano es una deuda de todos en Venezuela

Ser ciudadano es una deuda de todos en Venezuela

En estos tiempos de gran dificultad, crisis, carencias y de hechos inusitados como motorizados disparando a la gente que marcha, asaltando hospitales, universidades y  hasta hogares, sin que los cuerpos de seguridad hagan nada en lo absoluto, hay una marcada tendencia a culpar de todo lo malo al Gobierno.

Nos sale fácil decir que el gobierno fomenta la delincuencia y  no cumple con su rol de controlar el país, de gerenciarlo diría  el experto  Noel Rodríguez,  y si bien esto no es falso hay que destacar que no es toda la verdad de la situación.    Porque hay un elemento que cómodamente obviamos cuando nos  quejamos y culpamos al gobierno, y es la responsabilidad de  todos y cada  uno en el país en la construcción de esta realidad.

Si como lo lee, todos tenemos una cuota de responsabilidad en la terrible situación que vivimos,  pues las cosas no llegan a este nivel de debacle por que sí, o por culpa solamente de quienes dirigen desde hace 18 años los destinos del país.

Hay una conducta  personal, una responsabilidad colectiva que  recae sobre todos los venezolanos, pues no se llega a esta crisis de abuso de poder, de sobreprecio, “bachaqueo” y violencia sin que todo un pueblo tenga su parte en la construcción de tan negativa realidad.   A los venezolanos desde el inicio del gobierno del difunto intergaláctico nos ha faltado integridad, si la hubiéramos tenido como pueblo desde el primer momento habríamos levantado hasta el extremo nuestra protesta, exigido nuestros derechos y actuado de forma completamente diferente a como se ha hecho.

Durante estos años ha existido en muchos la idea de que el problema es de otros y le toca resolverlo a otros, eso deben hacerlo los políticos, o la seguridad es solamente un asunto de los policías, frases como esas han hecho que muchos se queden callados y no hagan nada.   Son cómodas.

Ser ciudadano es una deuda de todos en Venezuela

Además  está la famosa viveza criolla, que nos ha hecho soberanamente tontos; cuando estaban los dólares viajeros infinidad de personas se buscaron la manera de echar mano a ellos con viajes  montados, vendiéndoselos a un “amigo”, yendo a Colombia, Brasil, Panamá y Ecuador a realizar consumos falsos de tarjetas de crédito, porque si ellos no lo hacían y aprovechaban otros lo harían.   La mejor excusa para hacer lo indebido, para defraudar a la nación, porque eso fue exactamente lo que se hizo con el festival de dólares de Cadivi. Y ni que hablar de tantos empresarios que se prestaron para importaciones chimbas o “jugosos negocios” con militares o enchufados.

Hay todavía otra manifestación peor y que más daño ha causado al país, y es el obviar lo que le pasa a otros y la realidad ajena, se trata de ese pensamiento de que cómo yo si tengo el dinero, le compro a bachaqueros con sobreprecio cualquier producto que desaparezca del mercado – que son todos ahora-,  sin importar que eso fuera un robo.   La consecuencia  unos sobreprecios desmedidos y un caos que hoy afectan hasta los más pudientes, pues la escasez se ha convertido en el negocio de unos cuantos.

En Venezuela no todo es culpa del gobierno, tenemos en general una deuda de ciudadanía que no hemos cumplido, que comienza desde el momento en que decidimos tirar un papel al piso, comernos la luz de un semáforo o no hacer nada cuando vemos que cualquier otro es víctima de un abuso, venga éste de donde venga.

El célebre político, escritor y filósofo inglés Edmund Burke dijo que “para que el mal prospere sólo hace falta que los hombres buenos no hagan nada”; cosa que lamentablemente ha pasado mucho en nuestro país y que por el bien de nuestros hijos y nietos, no debería seguir ocurriendo, hace falta un cambio colectivo, un cambio que debe comenzar por cada uno de nosotros, por nuestra casa. (Gustavo Montaña)