Parece increíble que estos señores operen resguardados por los uniformados

Hay “hijos de Chávez” pero no de Vargas ni de Miranda

Los colectivos se han identificado como hijos de Chávez
Los colectivos se han identificado como hijos de Chávez

Los antigua estirpe de emperadores de Japón se remonta a miles de años, tantos que se pierden en la leyenda y terminan descendiendo de los mismos dioses que engendraron a Jimmu Tenno el primer emperador.   Para los romanos  sus reyes eran descendientes del primer tirano  capaz de formar un imperio, a tal punto que todos llevaban su nombre como parte del cargo y hasta la Biblia lo recoge en aquella frase de “Dad al César lo que es del César”.

Cada gobierno medio autocrático  o tiránico de la historia se termina creando su propia mitología fantástica con una corte de Dioses y semidioses al mejor estilo de los arquetipos griegos.  Y  como decimos en criollo a “Rey muerto, rey puesto”, eso sí heredero de los atributos reales o imaginarios que se le confirieron al desaparecido.   Por  ejemplo Adolfo Hitler, el todopoderoso Fhurer que desató la mayor matanza de la historia, la segunda guerra mundial, seguía esas normas de simple mercadotecnia heroica.   Los nuevos hombres de la raza aria pura serían bautizados como “los hijos del Fhurer”.

En Venezuela, en nuestra tropicalizada realeza de gobierno se creó el mismo mito, Chávez era el hijo de Maisanta, un guerrillero de poca monta y sanguinario jefe de montoneras en la época del más acendrado caudillismo.   Muerto el hombre de Sabaneta se ha pasado a los herederos de su legado, los “hijos de Chávez”, que son más numerosos que los biológicos que dejó el señor, por cierto involucrados en algunos negocios millonarios de arroz y con viáticos oficiales principescos.

Parece increíble que estos señores operen resguardados por los uniformados
Parece increíble que estos señores operen resguardados por los uniformados

Lo cierto, por re o por fa, es que actualmente el intergaláctico tiene una catajarra de carricitos y carrizotes, que se identifican hasta en televisión como los “hijos de Chávez”.    Y de algo debe servir económicamente el asunto si nos fijamos que unos ciertos “sobrinitos” presos por descuido, que andaban en aviones oficiales, con pasaportes diplomáticos y con yates de cuarenta y largos pies a pesar de no llegar a los 30 años y no ser ni ricos de cuna, ni  portentos del trabajo o la genialidad.

Ahora bien, de cara a los verdaderos papeles importantes de nuestra historia, yo me atrevo a preguntarme por qué en lugar de salirle tantos “hijos naturales y no reconocidos” al comandante; al parecer todos con las mismas malas mañas;  no tenemos más bien una proliferación de hijos en el pensamiento y la acción de personajes más importantes, notables y valiosos en nuestra historia.

Por ejemplo sería excelente tener muchos hijos del Dr. José María Vargas en el gobierno, se lo imaginan, médicos, científicos, catedráticos universitarios, y hombres civiles de tal calibre, que todavía en la historia venezolana es el único presidente que ha renunciado a su cargo  porque chocaba con sus principios morales y patrióticos.

Igualmente sería bueno tener más hijos de Francisco de Miranda, el venezolano más universal de nuestra tierra, el único americano que tiene su nombre grabado en el Arco del Triunfo de París, que llegó a ser mariscal de Francia, protagonista de la portentosa revolución francesa y que luchó por la libertad de diversos países, incluidos los ahora poderosos Estados Unidos; un políglota  y estudioso que logró reunir, sin ser rico ni estar en gobierno,  una de las mayores bibliotecas de tiempo.

Sinceramente me encantaría decir que estoy rodeado de los hijos del célebre médico e investigador Jacinto Convit, de los muchachos de don Luis Beltrán Prieto Figueroa, Rómulo Gallegos  o Jesús Soto.   Les aseguro que eso me brindaría más tranquilidad y orgullo que toparme cada día con los “hijos de Chávez” montados en motos y con la pistola al cinto, o los otros hijos no sé muy bien de quien vestidos de verde militar con su disfraz de robocop.

Pienso que es tiempo de cambiar el estilo, forma y valor de la mitificación en el país, de escoger arquetipos más valiosos para el desarrollo de los pueblos, con  aportes reales y con un legado para la vida y no para violencia o la permanencia en el poder.   Creo que es tiempo de buscar los verdaderos hijos ilustres de Venezuela  ¿Y ustedes que piensan? La reconocida antropólogo estadounidense que ha estudiado el amor, Helen Fisher  escribió “Creo firmemente que cuanto mejor comprendamos nuestra herencia humana, más la dominaremos y más amplio será nuestro libre albedrío.”  Eso significa libertad para creer y elegir.  Me atrevo y los invito a compartir esa herencia.    (Gustavo Montaña)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *