Cuando las mentiras intentan tapar lo evidente

Cuando las mentiras intentan tapar lo evidente (+Videos)

Mayo para  nuestra amada Venezuela sigue la huella de tragedia y  dolor del mes de abril, los muertos  y heridos siguen acumulándose como si se tratase de periódicos viejos sobre un escritorio.    Por donde se mire el país está en crisis, entre protestas intempestivas, quemas de caucho y basura nocturnas, marchas y represión de los uniformados, saqueos y asaltos de colectivos, la situación de ingobernabilidad y caos total se multiplica día a día, aliñado todo por las más inverosímiles mentiras y matrices de opinión que puedan imaginarse.

La semana pasada el asesinato de un joven músico del sistema orquestal fue el  detonante de lo que parece una de las peores manipulaciones  por parte de voceros del gobierno de la realidad que presenciaron decenas de testigos y está registrada en más de una veintena de videos.   El comentario oficial, hasta con foto y todo, dice que fueron los compañeros del muchacho quienes  lo impactaron en el cuello produciéndole la muerte, aunque por cierto entre esos compañeros estaba incluso el hermano del joven Cañizales.   La cosa ha causado indignación entre la oposición, y entre los que no militan en ninguna corriente, pero no deja de haber algunos oficialistas que sostienen que esto es un plan terrorista de la ultraderecha paramilitar venezolana para atentar contra el gobierno.

Ahora bien, es bueno destacar que no es la primera vez que se plantean estas tesis desde los entes y personajes oficiales para justificar lo injustificable, la muerte de un muchachito venezolano  por parte de efectivos castrenses, que es una más de las 37 registradas en el último mes, sólo en enfrentamientos, pues si tomamos en cuenta los  accidentes de quienes acudieron a marchas oficiales el número pasa hace un rato de 50 fallecidos.

Con la muerte de otro menor de 17 años en San Bernardino un Ministro dijo que lo habían matado sus compañeros, a la joven asesinada de un tiro en el Táchira  dijo un ministro y un gobernador que la había matado un militante de la oposición, y antes habían dicho que no había muerto de un disparo sino por un maceta que le lanzaron desde un edificio.

El expediente de las mentiras no es nuevo, es de vieja data, pues seguro que todos recuerdan aun cuando el célebre diputado y dirigente del Psuv Pedro Carreño nos dijo que estados Unidos nos espiaba con Direct TV a través de nuestros televisores y que al señor Montesinos,  uno de los válidos de Fujimori en el Perú, lo habían matado y enterrado en el puerto limeño de El Callao, aseverando que era falso que estuviera en Venezuela.    Días  después agarraron a este Lázaro peruano, vivito y coleando, en nuestra tierra.

El diccionario y Wikipedia  nos dicen que “una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, de forma que se oculte la realidad en forma parcial o total…   A las personas que dicen una mentira, especialmente a aquellas que las dicen frecuentemente, se las califica de mentirosas. Mentir implica un engaño intencionado y consciente. Tiene como sinónimos: embuste, bola, calumnia, coba o falacia.”

La Biblia nos identifica la mentira como uno de los pecados capitales, esos que fueron escritos en piedra a Moisés en la noche de los tiempos.   Es de esas cosas que nos hacen dudar todo de quien cae en esta mala práctica  y en el caso que nos compete, está dejando en entredicho a quien nos representa a todos y tiene el encargo de dirigir el país.   El Psicólogo y psiquiatra austriaco Alfred Adler  escribió que “Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa.”

Cuando las mentiras intentan tapar lo evidente

Los venezolanos necesitamos verdad, claridad, integridad, valor y amor hacia los otros hoy más que nunca.   El nuestro sigue siendo uno de los lugares más maravillosos del mundo, a pesar de tener miles de problemas,  tenemos que decirlo, creerlo y defenderlo ciudadanamente  cada día y con cada uno de nuestros actos.   (Gustavo Montaña)

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