Tenemos que portarnos e identificarnos con Marvinia Jiménez la muchacha agredida en Valencia no con quienes la apuntan y amenazan

La protesta escatológica que nos avergüenza

La agresión y la violencia no dan pie a las acciones  indignas
La agresión y la violencia no dan pie a las acciones indignas

El Diccionario dela Real Academia de la Lengua Española  nos define el término  escatológico de dos formas principales, la primera  nos dice que es  relativo al más allá por ejemplo “revistas escatológicas como Kabala”; la segunda definición es más más ingrata y nos dice que el término es relativo a los excrementos y suciedades, incluso en el hablar y el ejemplo que nos deja es “no deja de hacer comentarios escatológicos.”   La ingrata palabrita la traemos a colación en virtud de una  forma de protesta que por esos fenómenos de las redes sociales se ha puesto de moda en las dos últimas semanas, esa de arrojarle frascos de excrementos a los cuerpos de seguridad.

Para algunas personas con las que he conversado esto parece algo gracioso y hasta uno dijo que era creativo y que era lo que se merecían quienes abusan de la gente.   Como venezolano, como ciudadano, como padre y como hombre no puedo quedarme callado ante lo que considero una bajeza, una acción indigna que avergüenza a quien la efectúa y la avala.   Mil abusos y maltratos no justifican una indignidad de nuestra parte.    Si pensamos que nosotros si tenemos el derecho de humillar la dignidad de otra persona, estamos ubicándonos en el terreno de quienes  violan los derechos humanos, de los que abusan hasta el crimen  persiguiendo fines personales.

Esto es asquerozo y muestra un vergonzoso descenso en el nivel de la protesta que se debe evitar
Esto es asqueroso y muestra un vergonzoso descenso en el nivel de la protesta que se debe evitar

Nadie pretende justificar los criminales abusos de quienes portando un uniforme, una insignia oficial y un arma comprada por la patria agreden cobardemente a jóvencitos, mujeres y hombres que podrían ser sus hijos, hermanos o esposas.    Eso es un delito igual que quienes imparten tales órdenes, el orden jurídico internacional lo llama por un nombre claro; violación de los derechos humanos, y es un crimen de tal gravedad que no prescribe en el tiempo, por el que pueden juzgar a los responsables del mismo así hayan transcurrido 20 años de su abuso.  Eso no es defendible ni se debe olvidar por la salud de la  propia sociedad.

Pero de la misma manera que levantamos nuestra voz para denunciar y enfrentar estos desmanes que configuran la grave crisis que atraviesa actualmente  Venezuela, debemos tener el valor y la rectitud de condenar esa asquerosa y vergonzosa forma de protesta escatológica de las botellas y frascos de suciedad.   La forma en que se libra  una lucha es tan importante como ganarla, pues como dice la Biblia, “debemos esforzarnos por pelear la buena batalla”, y la buena batalla no se da lanzando excrementos, insultando y maldiciendo a los otros, se da protestando cívicamente, con dignidad, respeto por el otro y siguiendo el camino correcto.

Tenemos que portarnos e identificarnos con Marvinia Jiménez la muchacha agredida en Valencia no con quienes la apuntan y amenazan
Tenemos que portarnos e identificarnos con Marvinia Jiménez la muchacha agredida en Valencia no con quienes la apuntan y amenazan

Mahatma Ghandi, Martin Luther King y el mismo Mandela después de madurar y crecer,  pasaron a la historia por dar la lucha correcta, por denunciar el mal y enfrentarlo con valor y arrojo sin incurrir en la violencia, anteponiendo el sacrificio, la organización y la participación de todos  a cualquier deseo furioso emanado de las injusticias sufridas.

Los violentos y quienes irrespetan los derechos humanos  deben disminuir no aumentar
Los violentos y quienes irrespetan los derechos humanos deben disminuir no aumentar

Los venezolanos desde hace muchos años hemos sido ejemplo de protestas cívicas y ciudadanas para el mundo, tenemos una lista larga ya muertos y heridos enfrentando los abusos y la violencia con civismo.   Ese guión no puede cambiar, debemos seguir siendo ejemplo de valor, valentía y no violencia  como lo hemos sido hasta ahora, esos frascos escatológicos nos avergüenzan, muestran una cosa que no somos y  debemos evitar a toda costa, y es parecernos a quienes estamos enfrentando,  que no debemos olvidar son nuestros hermanos y familiares, y si por casualidad son gente traída de otras latitudes para hacer lo malo, son seres humanos como nosotros, esos mismos que Jesús de Nazaret nos mandó a amar, y realmente el tema de amar a quienes nos aman es fácil, lo complicado es amar a quienes nos odian, de allí viene la grandeza de espíritu, y eso no significa que no denunciemos lo malo ni enfrentemos lo incorrecto.   (Gustavo Montaña)

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