El gesto de apoyo de dos corredoras alemanas en las pasadas olimpiadas de Río de Janeiro fue otro buen ejemplo de latruismo

Contra destrucción social altruismo es el remedio

El rescate de unos perscadores orientales perdidos hace unos años fue un buen ejemplo de altruismo en Venezuela
El rescate de unos perscadores orientales perdidos hace unos años fue un buen ejemplo de altruismo en Venezuela

Del francés antiguo viene la palabra altrui, que literalmente significa «de los otros» y es la raíz de una hermosa palabra que encarna una gran virtud que hoy como nunca se requiere en Venezuela, el altruismo.   De acuerdo a la Real Academia Española, el altruismo proviene del francés altruisme y designa la «diligencia en procurar el bien ajeno aún a costa del propio».

Wikipedia le dá tres significados, Comportamiento que aumenta las probabilidades de supervivencia de otros a costa de una reducción de las propias.  Servir constructivamente a los otros, para vivir una experiencia de empatía. Y Sacrificio personal en beneficio de otros.

En nuestra Venezuela del siglo XXI donde “el bachaqueo”, el sobreprecio, la escasez, la inflación, la falta de recursos y la destrucción de la calidad de vida de todos son el pan de cada día; hemos caído en los últimos tiempos en una suerte de sálvese quien pueda, que simplemente  hace que casi todo el mundo trate de aprovecharse de sus congéneres casi que por obligada sobrevivencia, dirán muchos.   Todos se han tornado en una suerte de lobos que andan de cacería para tener asegurada la comida en su mesa, el egoísmo propio de la especie humana parece que se ha multiplicado hasta lo indecible.

Y algo que nunca había pasado en nuestra tierra está ocurriendo, dejamos de preocuparnos por los problemas y carencias de los otros, miramos a otro lado, como si eso no nos importara ni tocara en lo absoluto.    Ese venezolano cordial, solidario, “pana burda” y sonriente se hace más esquivo cada día.   Entrando todos en una suerte de licuadora social que nos homogeniza en lo malo, lo poco fraternal y cada día menos participativo de su entorno, en una suerte de destrucción social que en varios lustros ha ido borrando la típica, bullangera, metida, escandalosa pero  siempre dispuesta idiosincrasia del venezolano.

Todos hablan de lo mal que está el país, de lo que falta, de lo que no se hace, pero pocos se atreven a tocar lo que cada uno de nosotros ha dejado de hacer y de SER – así son letras grandes-.  Nuestra tierra está enferma de mala gerencia, malas acciones y discursos huecos, por eso cada uno de nosotros tiene que comenzar a aplicarse el mejor remedio a nuestro alcance, el ser altruistas con todo lo que significa esa palabrita que es más bien un enunciado moral.

El gesto de apoyo de dos corredoras alemanas en las pasadas olimpiadas de Río de Janeiro fue otro buen ejemplo de latruismo
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El filósofo francés Auguste Comte acuñó la palabra “altruisme” en 1851 y ésta fue adoptada luego por el castellano. Muchos consideran su sistema ético algo extremo, en el que los únicos actos moralmente correctos son aquellos que intentan promover la felicidad de otros.

En nuestra Venezuela del siglo XXI tenemos que comprender de una vez por todas que si nuestros vecinos no están bien, nosotros no podemos estarlo, la diferencia abismal entre el  llamado primer mundo y los que le siguen, es que hay un elevado estándar de calidad de vida para todos más allá de las diferencias intelectuales, sociales y económicas que siempre van a existir aquí y en todas partes, porque somos seres diferentes.

Lo que nos iguala es la humanidad, el compartir con el otro, preocuparnos y ayudarle, , el ser solidarios, altruistas hasta en las peores circunstancias, recuerda que el cambio del país, comienza por nosotros mismos.    (Gustavo Montaña)

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