Discernir nos ayuda a ver claramente el bien y el mal aunque uno se oculte en el otro

La virtud que requerimos en la Venezuela del siglo XXI

El discernimiento nos ayuda a escoger el camino correcto
El discernimiento nos ayuda a escoger el camino correcto

Los seres humanos actuamos y vivimos impulsados por la forma en que vemos el mundo, la comprensión que tenemos  de la realidad que nos rodea y los juicios y decisiones que tomamos, por ello es tan importante  definir correctamente nuestro camino, contar con ese criterio acertado para decidir lo correcto.   Esa virtud o valor moral como la define el diccionario de la RAE tiene un nombre, se llama discernimiento.

El diccionario y Wikipedia  nos la definen como  el  “juicio por cuyo medio” o “por medio del cual percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas”, de un mismo asunto o situación específica.   Se considera  igualmente el “Criterio” o capacidad de distinguir: los elementos que están implicados en una cuestión, como se relacionan entre sí, como se afectan los unos con los otros y como cada uno de ellos incide en el conjunto. También es el  Juicio que se basa en normas, modelos de valores, moralejas o principios; que se heredan de las sociedades humanas y de las experiencias propias o ajenas (que se encuentran en los relatos familiares, históricos o libros de moral y ética, como por ejemplo desde los manuales o constituciones hasta las fábulas o la propia Biblia).

El discernimiento es como la brújula que puede ayudarnos a dirigir nuestra vida  y accionar por el rumbo éticamente correcto, nos evita ser engañados y manipulados, por ello se le considera desde tiempos inmemoriales  un don de procedencia casi celestial.   Al igual que el entendimiento, el discernimiento implica ver o reconocer un asunto, pero resalta el llegar a distinguir los aspectos o componentes del mismo, sopesando y evaluando cada uno a la luz de los demás.

Jhon Locke consideraba que el discernimiento era la base del verdadero conocimiento y sabiduría
Jhon Locke consideraba que el discernimiento era la base del verdadero conocimiento y sabiduría

El ilustre médico y filósofo británico Jhon Locke, considerado uno de los pensadores más influyentes del siglo de las luces, escribió en su ensayo ”Sobre el entendimiento humano” publicado en 1690  que “No hay conocimiento sin discernimiento. Otra facultad de nuestra mente, que es preciso señalar, es la facultad de discernir o distinguir entre las varias ideas que ella tiene.”  Pues ese discernimiento incluso nos puede librar de las propias trampas de nuestra mente.

En nuestra Venezuela del siglo XXI nos topamos cada día con un sinfín increíble de informaciones contradictorias sobre el mismo hecho, como  las aseveraciones del gobierno sobre una supuesta “guerra Económica”,  o sucesos como la reciente quema de 51 autobuses de Transbolívar en un hecho que sólo puede calificarse como criminal, pero cuyas causas no son tan claras como se vendió en principio.  La exposición a los medios formales, a las redes sociales, a los cometarios de los conocidos y las distintas imágenes que nos vienen de un mismo hecho hacen que la virtud del discernimiento sea una necesidad para todos.

Discernir nos ayuda a ver claramente el bien y el mal aunque uno se oculte en el otro
Discernir nos ayuda a ver claramente el bien y el mal aunque uno se oculte en el otro

Ese compendio de sabiduría que es la Biblia nos  dice en el segundo libro de Reyes, capítulo 3 versículo 9 la petición que el rey más sabio de los judíos le hizo a Dios, textualmente dice así “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo…”   Y precisamente allí está uno de los secretos increíbles que nos ofrece esa virtud, la capacidad de diferenciar lo correcto de lo incorrecto,  de lograr establecer diferencias morales que dirijan nuestro accionar, encaminen nuestro vivir en la senda adecuada.

Lo bueno y lo malo dependen de nuestras decisiones, así como el amor o el odio, la honestidad o el robo.   La Venezuela del siglo XXI nos reclama a gritos que el discernimiento guie nuestros pasos y nos brinde el valor para hacer lo correcto, para construir la patria que queremos legar a nuestros hijos y nietos.  Vamos a pedirle a Dios discernimiento y a actuar como éste nos dicte.

 Gustavo Montaña

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