Es impresionante el número de personas que juega para ver si consigue para comern

Las loterías de animalitos y la apuesta para comer

El problema es tan viejo que este libro de Carías tiene 31 años publicado
El problema es tan viejo que este libro de Carías tiene 31 años publicado

El fin de semana un buen amigo, que es acucioso observador de la realidad, me comentó de la gran proliferación de lugares de apuestas de lotería de animalitos,  comentando la enorme cantidad de estos lugares de envite y azar que abundan en toda la ciudad.   El hecho me llamó la atención sobre esa realidad paralela y comencé a estudiarla, para encontrarme con que realmente hay una epidemia de lugares de apuestas de loterías de animalitos, parleys deportivos, caballos y toda una variada gama donde la gente acude a jugarse lo que tiene o lo que no.

Esto no es nada nuevo – se dirán ustedes con toda razón-  pues la realidad es que el asunto es de tan vieja data que el colega y ya fallecido amigo periodista, investigador y maestro  Germán Carías publicó en 1986 su libro “En la Venezuela del Azar”, donde entre otros delicados y lamentablemente vigentes temas retrata la situación de los juegos en el país, comentando que “existe una despedida pasión por el juego que amenaza con convertir el país en un inmenso garito…Se apuesta a todo y contra todo.  A los caballos, a los gallos, a las loterías, dados y barajas…En el beisbol, el fútbol y el boxeo.”[i]  La cosa es tan grave que en ese libro nos cuenta que entre 1964 y 1973 se apostaron en el país más de 3 mil 200 millones de bolívares, suma mega-fabulosa para la época; mayor que y  la renta de muchos países.

Es impresionante el número de personas que juega para ver si consigue para comern
Es impresionante el número de personas que juega para ver si consigue para comern

Entonces como ahora el juego es un mal vicio que enriquece a unos pocos y empobrece a muchos con la complacencia – antes y ahora- del Gobierno y a un paso del delito y la prostitución.    Sin embargo en estos tiempos de nuestra Venezuela del siglo XXI me topé con una realidad que da tristeza y ganas de llorar, la de padres de familia – y algunas madres- que se juegan los tres centavos que tienen a la lotería de los animalitos, que me enteré tiene jugadas cada hora, para ver si ganando logran completar la comida.

Conversé con un señor a quien llamaré Juan, que me comentó que su miserable salario mínimo no alcanzaba para que su mujer y sus tres hijos comieran más de semana y media y eso “apretándose el cinturón”, por lo que tenía que andarse rebuscando en cualquier cosa y ya tenía meses apostando lo que dejaban los trabajos adicionales en la lotería, “porque si en verdad hay semanas en que no pegó una, otras cuantas veces me ha resuelto la papa de mi gente”, comentó.   Igualmente me comentó, Rosa, una de las inacabables madres solteras del país que su trabajo limpiando casas ya no era tan regular como antes y que ella tenía fé en la lotería de los animalitos porque había ganado varias veces y así completaba la comida para sus muchachos y cuando perdía seguido si no podía llevarlos donde su mamá les tocaba comer una  sola vez al día.

La gente que menos tiene  arriesga lo poco que hay para ver si ganan como comer
La gente que menos tiene arriesga lo poco que hay para ver si ganan como comer

Llegar en una nación a toparnos con personas que apuestan para comer, desde mi punto de vista, es una delicada muestra del terrible grado de deterioro económico, social y gubernamental que vivimos, es una realidad  que para muchos de nosotros es desconocida, pero que viven infinidad de compatriotas, lo que nos obliga a preguntarnos de que ha servido tanto discurso social, tantas misiones, hogares de la patria, tarjetas del gobierno, CLAP y otros tantos y ya olvidados inventos de estos 18 años.   Cuando  ahora nos topamos con gentes como Juan y Rosa que apuestan para completar la comida de su familia, en una desesperada búsqueda de salidas que no se vislumbran por otros lados.

Es una tragedia cotidiana que está a nuestras puertas y con frecuencia no vemos ni conocemos, pero que nos toca por igual, porque  cuando nuestros vecinos pasan hambre y trabajo, la prosperidad está lejos de nuestra tierra y los males nos amenazan a todos. El reconocido clérigo y escritor británico Thomas Fuller[ii], allá en el lejano siglo XVII escribió “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor se escapa por la ventana.”   Y aunque nos hablen de misiones, amor mayor e infinidad de planes, la realidad es que la pobreza ha entrado en Venezuela, paradójicamente cuando hemos recibidos los mayores ingresos de nuestra historia,  que por un acto de magia innombrable se han desaparecido por completo.    Gustavo Montaña

[i] Carías, Germán – En la Venezuela del Azar-Tipografía Cortés. San Cristóbal, Táchira.  1986 (Pág. 171 y siguientes)

[ii] Thomas Fuller, (1608 – † 16 de agosto de 1661) fue un historiador y miembro de la Iglesia de Inglaterra, que llegó al cargo de capellán del Rey, la frase está en la obra Worthies of England (Los notables de Inglaterra), publicado de forma póstuma.

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