María Reyes madre del menor fallecido

Fallece niño de 3 años por brote de paludismo en Pozo Verde

Los vecinos de Pozo Verde tienen semanas denunciando el hecho sin respuesta de las autoridades
Los vecinos de Pozo Verde tienen semanas denunciando el hecho sin respuesta de las autoridades

Yani y María Alejandra Reyes estaban devastadas. No tenían energías para estar en la protesta vecinal que había en la entrada de Pozo Verde. Sus vecinos les abrieron paso para entrar y salir de su casa y así continuar con los trámites del entierro de su hijo y nieto, un bebé de 3 años.

A Yeison Daniel Pérez lo mató el paludismo el 12 de junio en el Hospital Dr. Raúl Leoni, en San Félix. Fue trasladado allí por el propio director del Distrito Sanitario, Erasmo García, quien lo recibió en el ambulatorio de esta parroquia rural de Ciudad Guayana y constató la gravedad de su estado.

María Alejandra, su madre, ya lo había llevado a este módulo el viernes 9 de junio para realizarle la prueba de malaria, que dio positiva, pero no había tratamiento para comenzar su sanación. Tuvo que bajarle la fiebre con acetaminofén e infusiones de hierbas durante el fin de semana.

“Mi hija tuvo que caminar dos kilómetros con el niño en brazos para poder traerlo para acá, porque no pasaba carro”, dijo la abuela del niño fallecido, Yani Reyes. Cuando regresó por tratamiento ayer (lunes), tampoco recibió pastillas. Su hijo ya estaba descompensado.

La falta de tratamiento antimalárico motivó la primera protesta de la semana, que continuó este martes en varias alturas de la vía a El Pao, exigiendo respuestas para esta epidemia que ya se ha llevado a dos niños y dos adultos en la parroquia Pozo Verde.

La madre del pequeño fallecido tiene 20 años y un niño de 1 año por el que velar. El lunes no tenía palabras. Tampoco llanto. Su cara resumía el shock por un dolor ahogado tras la pérdida de su primogénito y la angustia de sobrevivir al paludismo que ella también padece actualmente, al igual que su esposo y su madre.

Ministerio de Salud confirma repunte de paludismo en Bolívar en más del 60 por ciento entre 2015 y 2016

 El descontento popular era palpable este martes en Pozo Verde. Los protagonistas de la tranca rechazaban la falta de medicamentos suficientes para todos los enfermos, de personal suficiente para hacer las pruebas de laboratorio, y que el Estado se ha olvidado por tanto tiempo de fumigar continuamente a esta vulnerable comunidad.

María Reyes madre del menor fallecido
María Reyes madre del menor fallecido

Rigoberto Rodríguez, vecino de Pozo Verde, aseguró que en toda la parroquia son 20 mil  los casos confirmados de niños y adultos con malaria, situación “que nunca antes habíamos vivido”.

Todos apoyaban a las dolientes del niño que perdió la batalla contra la malaria, haciendo una colecta para que pagaran taxis y gastos funerarios, pero también animándolas a denunciar lo vivido ante el equipo de Correo del Caroní.

Una fuente médica del pediátrico Menca de Leoni confirmó que Yeison Daniel Pérez ingreso al hospital del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) “con paludismo que tenía días de evolución, presentó ictericia (piel amarilla) y hemoglobina de 3,6 (gramos por decilitro). Generó un shock hipovolémico y el paro (cardiaco) a continuación”.

Una hemoglobina normal para un infante de 3 años, en promedio, se ubica en 11 gramos. Las posibilidades de supervivencia del pequeño eran casi nulas, a consecuencia de los días sin recibir tratamiento anti palúdico

La abuela de Yeison Daniel, Yani Reyes, rechazó con lágrimas en los ojos que “uno va a ese módulo y todo es una mamadera de gallo, nunca hay tratamiento”, mientras los niños pequeños sufren las peores consecuencias. “La semana pasada aquí se enterró un niño de cuatro años que también se murió de paludismo, ¡Ya basta!”.

Comunidades olvidadas

Con la muerte de Yeison Daniel ya son cuatro las víctimas fatales de paludismo que ha confirmado Correo del Caroní en lo que va de año. Sin embargo, personal del ambulatorio de Pozo Verde asegura que la cifra podría rondar en 10 fallecimientos.

Betsaire Páez, de 46 años, sobrelleva el paludismo actualmente, por sexta vez consecutiva. Reveló que su esposo falleció hace cinco meses tras padecer malaria, por complicaciones de esta enfermedad con la epilepsia que ya sufría. “No conseguimos medicamentos para lo uno ni para lo otro”, dijo resignada.

Domingo Contreras,  de 46 años, era quien se encargaba del conuco con el que mantenían a su familia. Ahora ella y sus siete hijos deben afrontar su trabajo en el campo, aunque los dos hijos mayores, de un total de siete, todavía tienen malaria y se encuentran débiles.

Nancy Mujica del Consejo comunal dice que tienen semanas denunciando la epidemia sin respuesta por parte del gobierno
Nancy Mujica del Consejo comunal dice que tienen semanas denunciando la epidemia sin respuesta por parte del gobierno

“¡A las autoridades yo les digo que tomen conciencia! Aquí hay niños, por Dios, que no tenemos ni comida para darles”, reclamó Yani Reyes, recordando que en Pozo Verde tienen dos meses sin recibir la bolsa del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), tienen que cocinar en fogones por falta de distribución de gas y tampoco tienen agua por tuberías.

La desatención es total para todas las familias asentadas en Pozo Verde, que no les queda más remedio que tener agua estancada para poder hacer todas las actividades cotidianas.

Las protestas de este martes se apostaron en la vía a El Pao, a la altura del kilómetro 17 y de la entrada de Pozo Verde, donde estaban María Alejandra y Yani Reyes.

La respuesta del director del Distrito Sanitario, Erasmo García, fue que la comunidad colaborara con el traslado de los laboratoristas que prestarán apoyo en Pozo Verde para procesar las muestras de malaria, para buscarlos y devolverles al ambulatorio Las Manoas, otro centro colapsado por cientos de casos de paludismo en San Félix.

Mientras la desesperación reinó este martes en la vía a El Pao por la muerte de un niño con paludismo, el alcalde de Ciudad Guayana, Tito Oviedo, declaró en el canal Televen que la malaria es un brote controlado en el municipio Caroní. Los testimonios recogidos este martes lo desmienten.  (Tomado de El Correo del Caroní)