El joven herido recibió un disparo cuando manifestaba en Altamira

Heridas en el alma

Una cincuentena de muertos en un mes de protestas y represión

¿Cuánto se puede tolerar el homicidio sin razón? ¿Hasta dónde deben llegar las listas de fallecidos?  Las preguntas que se repiten en la mente de millones de venezolanos siguen sin respuesta, sólo el tiempo podrá darla.    Pero mientras, transcurre la cuenta regresiva para llegar a un 30 de julio convertido en la fecha de la tozudez extrema, del desamor mayor y  del fin de la Venezuela que se habitamos hasta ahora.

Son tantos los nombres, tanta la tragedia de muertes en vano y sin razón – si es que existe alguna para la muerte-; que los venezolanos estamos con heridas en el alma, con el dolor de tantas madres, padres y hermanos que han dejado las 75 víctimas de estos tiempos de protesta.   Ayer fue el turno de David Vallenilla, quien con apenas 22 años dejó esta tierra por el grave delito de manifestar  contra un gobierno que se niega a entender que es para todos, que tiene un compromiso con una nación.

Ayer mismo, mientras este jovencito y más de 29 personas en Caracas y otros lugares del país eran heridos por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y de la Policía, el primer mandatario felicitaba  los uniformados por su heroicidad defendiendo al gobierno  “apenas con agua y gasecito”, al tiempo que afirmaba que era la oposición la que tenía gente armada en las manifestaciones,   además de ello el ministro del Interior, Reverol afirmaba que el joven Vallenilla fue herido mientras asediaba la base militar de “La Carlota”.    Con el mismo descaro Diosdado Cabello afirmó que quien convoca la constituyente fija las reglas que quiera.

En las redes sociales abundan los testimonios gráficos de infinidad de heridos en estos tiempos, contándose dentro de ellos un video donde se aprecia como un militar se acerca al fallecido muchacho Vallenilla y le dispara con su escopeta a quemarropa.   No hay que buscar muy lejos, es fácil de encontrar.   Los galenos de la clínica que atendieron al muchacho informaron que le extrajeron 3 perdigones metálicos del pecho, siendo esta la causa de la muerte de la víctima número 75.

El joven herido recibió un disparo cuando manifestaba en Altamira
El joven herido recibió un disparo cuando manifestaba en Altamira

En cualquier parte del mundo, exceptuando las dictaduras tipo Corea del Norte, cualquier gobierno ante una situación tan delicada como la que vive el país, habría iniciado un proceso de concertación o incluso habría abandonado el cargo.   En nuestra tierra la cosa en cambio avanza hacia una constituyente que desconoce las bases de los principios democráticos de la elección popular, amenazando con un cambio total de las completamente irrespetadas leyes existentes, para fortalecer a quien ocupa desde hace 18 años el poder en el país.

Lo más triste de toda esta situación irracional de tragedia y muerte, es que cada día siguen saliendo los uniformados con la consigna de maltratar, vejar y poner en riesgo la vida de muchachitos, que son los que se atreven a enfrentar con piedras y escudos de madera a las armas de fuego y las tanquetas que se lanzan contra quienes se oponen al gobierno.   Lo más triste es la cantidad de familias enlutadas, las que tienen heridos graves que atender sin medicinas en Venezuela,  los familiares de millares de presos sometidos a vejaciones y situaciones irregulares.

Y lo más triste es la cantidad de personas que uno se tropieza cada día diciendo que la culpa de todo la tiene la oposición, que “las guarimbas” y los muchachos son unos delincuentes y que la constituyente está comprendida en la Ley; esa gente que es parte de familias divididas, de amistades fracturadas por las posiciones encontradas y  de heridas en el alma de una nación que no parecen fáciles de sanar.   Hoy más que nunca hay que clamar a Dios para que el perdón y el amor al prójimo se hagan presentes en cada uno de los venezolanos, porque pareciera que es la única vía para sanar estas heridas que sangran cada día.

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