El país reclama unidad para poder lograr cambios  mayores

La escasa capacidad de unión en la oposición

Las elecciones de Sintralcasa evidencian la dificultad para unirse en la oposición.
Las elecciones de Sintralcasa evidencian la dificultad para unirse en la oposición.

Hay una frase que se atribuye a varios personajes famosos de la historia, desde Josep Maistre hasta Winston Churchill, y es esa que dice que “Toda Nación tiene el gobierno que se merece”, cosa que de ser cierta significa que prácticamente todo el planeta no merece nada mejor.   Sentencia dura e inapelable que desdice de las grandes virtudes que puede tener el ser humano.

Pero en el caso concreto de nuestra Venezuela del siglo XXI bien vale la pena hacer una reflexión al respecto, pues parece increíble como en los complejos y negativos tiempos para la democracia que se vive, no hay capacidad real de concertar y unirse dentro de las filas de la oposición.

Como muestra de laboratorio vamos a tomar las elecciones sindicales en Alcasa que deben arrancar campaña esta semana, pues como es natural  en la situación polarizada del país, hay un tendencia identificada con el Psuvismo que está en el poder y otra con la oposición,   hasta allí todo normal pensará cualquiera.

Ahora bien lo delicado del asunto es que en el panorama de la dirigencia sindical opositora de la reductora de aluminio  no hay una sino dos planchas de la oposición, mientras que el oficialismo está amalgamado en una sola plancha.  Podría pensarse que esto es normal y saludable dentro de los parámetros de la democracia participativa, pero la realidad nacional que cada día avanza más en los esfuerzos de quienes están en el gobierno para alterar de manera permanente la participación ciudadana electoral, hace que la realidad que nos toca sea diferente.

Todos saben que el grupo del candidato oficialista José Gil, tiene años dirigiendo  la empresa del aluminio que ha recibido en los últimos tiempos más de 800 millones de dólares pero se encuentra  dentro de su peor capacidad productiva der la historia, lo que deja mucho que desear de la gestión realizada, contando además con todo el apoyo del aparataje del gobierno.    Por ello posiblemente  el sindicato ha estado manejado en los últimos años por dirigentes que se identifican con la oposición como Henry Arias, actual secretario general del sindicato  y candidato opositor, junto a la tercera opción que viene igualmente de la oposición,  es el trabajador Miguel Eckart.

El país reclama unidad para poder lograr cambios  mayores
El país reclama unidad para poder lograr cambios mayores

Lo que hace ruido en el asunto es que si Arias y Eckart son ambos de la oposición, con menos recursos, apoyo y dinero para competir contra la opción de Gil,  es que no sean capaces de unirse en una plancha unitaria por un fin mayor, el de hacer que el sindicato siga en manos de la oposición para no tener un sindicato patronero que deje de resguardar los intereses de los trabajadores.

Esa escasa capacidad de unirse en tiempos difíciles, que se evidencia en el caso de estas sencillas elecciones sindicales de Alcasa es un fenómeno recurrente dentro de la oposición, que sólo tiene una explicación,  nadie es capaz de ceder sus intereses particulares por el bien mayor, el de una organización, colectivo, región o nación.

Hay una recurrencia al individualismo y las parcelitas particulares de cada quien, que sirve para explicar ese tema de los gobiernos de cada nación, pues evidentemente en Guayana y Venezuela  tenemos que aprender que la unión es el mecanismos para lograr enfrentar con éxito  a quienes actúan con ventaja  a su favor, como es el caso del sector oficial, que tiene los recursos, el poder y las instituciones en su casi totalidad.

Pareciera que hoy en Venezuela más que nunca hay que recordar la parábola de las varillas, que unidas son imposibles de quebrar, pero separadas no tienen resistencia.    Siempre es tiempo de aprender lo que nos hace falta, simplemente se requiere tomar decisiones y ponerlas en obra.   Gustavo Montaña