La voz del “soberano” que no se quiere dejar oír

La voz del “soberano” que no se quiere dejar oír

La voz del “soberano” que no se quiere dejar oír

A finales del siglo XX, cuando el comandante Hugo Chávez estaba recién salido de la cárcel y se estaba lanzando como candidato a la presidencia de la república, aprovechando la inverosímil amnistía que le concedió en un gesto de ventajismo populista el gobierno de Rafael Caldera, se puso de moda la frase “El Soberano” haciendo referencia al pueblo, a esa gran masa de venezolanos descontentos de los últimos años de democracia marcados por la corrupción y las componendas políticas que permitieron a Caldera repetir la presidencia para ponerle el broche de oro a varios malos gobiernos y políticas de Estado.

Ese “Soberano” al que halagaba en cada discurso el comandante golpista prometiendo un cambio de país era la llave del poder, un pueblo ansioso de cambios, carente de padres responsables con frecuencia y creyendo unos cantos de sirena más afinados que los escuchados por el héroe homérico Odiseo merced a los malos manejos del gobierno y la crisis económica nacional del momento.    El resultado fue lo que la historia ahora conoce como el advenimiento de la Quinta República como la bautizó el mismo Chávez, quien no contento con llegar a Miraflores procedió a proponer a quemarropa un proceso constituyente para lo que se convocó un referendo consultivo en abril de 1999 donde el 88 % de la población estuvo de acuerdo con plantear una nueva constitución, eligiéndose el 25 de julio los candidatos a elaborar la nueva carta magna nacional.

Ya en esa oportunidad un ardid matemático llamado el “Kino” escogido por el gobierno de Chávez permitió que aunque sólo habían obtenido el 65 % de los votos, los oficialistas que quedaran con 125 de los escaños constituyentistas mientras la oposición apenas lograba colar 6 constituyentes con el  30 % de los votos,   lo que no fue tomado ni en cuenta dada la arrolladora popularidad de la que gozaba el flamante nuevo presidente, hombre mediático que tenía encantado a más de medio país con sus llanezas, ocurrencias de última hora y promesas populistas.    Así se elaboró el nuevo texto legal del país, que fue plenamente aprobado,  por un referendo consultivo realizado en diciembre de 1999.

Allí se cambió el periodo presidencial de 5 a 6 años, se permitió la reelección presidencial, y se le cambió el nombre al país entre otras cosas, y de entrada se recomenzó la presidencia de Hugo Chávez de cero, o sea se le dio un año y pico más de gracia por lo que su primer periodo no fue de 6 sino de 7 años.  El discurso y la adulación al “soberano” habían rendido su fruto para la toma del poder.

La voz del “soberano” que no se quiere dejar oír

Sin embargo las ambiciones crecieron y en el 2007 el mismo Chávez propuso un referéndum constitucional para modificar 69 artículos de la carta magna destinados  solidificar el atornillamiento en el poder de su gobierno, que cobró vida en el proceso convocado por el CNE encabezado por Tibisay Lucena – le suena el nombre-, el 2 de diciembre donde “el soberano” por primera vez  negó una petición del comandante-presidente, si bien los resultados tardaron infinitos 5 días en darse a conocer y el reporte final de unas 2 mil actas que representaban 200 mil votos nunca se dio a conocer.   Al final el mismo presidente en un arranque malhumorado dijo que esa era una “victoria pírrica usando además una frase escatológica para calificarla de forma denigrante.

A pesar del rechazo del “soberano” a los cambios propuestos por el gobierno, estas reformas a los artículos se las propuestas rechazadas en el referéndum fueron aplicadas a la torera mediante la aprobación de leyes por decreto, violando la carta constitucional y por lo que ahora tenemos mandatarios de por vida si les dá la gana.

Después de las últimas elecciones de la Asamblea Nacional, donde el chavismo ya sin Chávez, perdió la dirección del parlamento venezolano, en este 2017 el mandatario nacional propone una nueva constituyente, esta vez sin el referéndum consultivo, sin elecciones de primer grado y reservándose el nombramiento de la mitad de los constituyentes de las filas de las comunas que controla el PSUV.   Una artimaña que deja enano al Kino del 99 y a la reforma ilegal de artículos por decretos presidenciales que ya se han aplicado.  Todo controlado por el CNE que casualmente aún dirige la misma señora Lucena.

La voz del “soberano” que no se quiere dejar oír

Por ello desde la oposición para el venidero domingo 16 de julio se está convocando una consulta nacional para conocer lo que opinamos los venezolanos de todos los colores políticos, de la propuesta de una constituyente comunal que se realizará a finales de julio por decisión del CNE y el TSJ avalando la exigencia presidencial que se da sin cubrir el obligatorio paso legal de una consulta a la población.   Ya desde el alto gobierno y la abundante red de medios del gobierno nos dicen que esa consulta o plebiscito es ilegal y no tiene peso, pero para ese “soberano” al que ahora no se quiere escuchar es una vía de pronunciarse públicamente, hacemos el recuento de la historia reciente, porque con frecuencia se olvida hasta el pasado cercano, ese que nos muestra como poco a poco se ha desdibujado la democracia para llegar a nuestra realidad de hoy, esa misma que nos exige respuestas inmediatas.

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