En Lecherias quemaron a un presunto colectivo

Salida negociada o caos total

Diversos sectores del país fueron sacudidos el martes por la represión y los conflictos
Diversos sectores del país fueron sacudidos el martes por la represión y los conflictos

Mientras el reloj político de Venezuela comienza a dar saltos espasmódicos  y sin control, las cosas ya malas desde hace meses, tienen a ponerse peores, el martes fue simplemente un día de caos y represión indiscriminada en diversas partes del país.  Más muertos, más heridos, periodistas    agredidos, detenidos sin razón, represión y brutalidad oficial por doquier, ese es el saldo del segundo día de  la semana que comenzó con un acto de votación masiva de millones de venezolanos expresando su abierta opinión al gobierno.

La postura oficial entretanto no muestra cambios sustanciales a lo que ha venido haciendo, diciendo e implementando en los últimos tres meses, desde que el TSJ pretendió disolver inconstitucionalmente a la Asamblea Nacional iniciando la ola de protestas que no ha parado y empujando a un funcionario clave del Gobierno, la Fiscal General de la República a deslindarse de la violencia y pedir  sindéresis a la cúpula en el poder, mientras el presidente como es habitual huye hacia adelante proponiendo una amañada  Constituyente Comunal avalada de inmediato por el TSJ y el CNE, que la fijaron para finales de este complejo mes de julio.   Ante la postura popular la respuesta desde el alto gobierno ha sido negar la existencia de 5 millones de los votantes del plebiscito, decir que Estados Unidos está detrás del asesinato de la enfermera en Catia y convocar al Consejo de Defensa para declarar estado de Conmoción y ordenar a todos los órganos una mayor represión.

Mientras esto ocurre puertas adentro de la casa, desde los más diversos rincones del mundo, comenzando por algunos de los poderosos aliados internacionales del gobierno, como Rusia y China, a alos que se suman las llamadas naciones capitalistas como Estados Unidos, Alemania, Italia, los vecinos de América del Sur y muchos más le piden al gobierno que reconsidere la realización del bendito proceso Constituyente y que establezca mecanismos y vías diversas para el diálogo y abrir las puertas a una solución al conflicto que vive el país.

En Lecherias quemaron a un presunto colectivo
En Lecherias quemaron a un presunto colectivo

Paralelamente Santos, el flamante nobel de la paz y protagonista de los acuerdos con las FARC en Colombia a instancias de Cuba, visita la caribeña isla para pedir a Raúl Castro que medie en el conflicto venezolano y abra una posible vía de negociación entre el gobierno y la oposición que mostró el músculo humano que la respalda y sobre todo repudia al gobierno, el pasado domingo.

La mesa está servida, para dos salidas que destellan sobre las demás, una negociación consensuada o la entrada en un proceso de caos y conflicto ciudadano abierto, con mucha más gravedad que el centenar de muertos que acumulamos hasta la fecha.    Mientras las voces de las redes sociales condenan y demonizan cualquier acuerdo con el gobierno exigiendo un radicalismo ultroso que  ataca las bases esenciales de la democracia y sobre todo de la humanidad, pues simplemente se rechaza cualquier vía de redención o perdón.

Realmente la sangre derramada hasta el momento, en su mayoría joven, afecta mucho la posibilidad de ver con ojos pacifistas a quienes han hecho un uso excesivo, abusivo y mal intencionado del poder para mantenerse en el gobierno a costa de todo y por encima de la opinión de la mayoría y de sus posibilidades de vivir mejor.   Pero a todos esos profetas ultrosos; de ambos bandos, vale llamarles a la reflexión, pues lo que tenemos al frente es la posibilidad de un caos absoluto con unas pérdidas invaluables en lo humano, social y económico para el país, la de abrir heridas mayores en nuestra golpeada patria y sociedad.

Wikipedia, que todo lo sabe,  nos define la Negociación como “un proceso entre dos partes, donde existen posiciones diferentes sobre un mismo asunto, las partes quieren llegar a un acuerdo y para esto se comunican intercambiando propuestas y concesiones.   Sus objetivos pueden ser resolver puntos de diferencia, ganar ventajas para una persona o grupo, diseñar resultados para satisfacer varios intereses, mejorar situaciones actuales, resolver conflictos o llegar a un punto neutral de la información.”

La historia humana está llena de estos procesos desde los tiempos de las pirámides hasta la realidad cercana de Colombia, donde el proceso de negociación entre otras cosas está buscando las vías para perdonar más de 50 años de guerra de guerrillas y paramilitares con todas las atrocidades que se cometieron, abriendo una vía civil y política para quienes antes militaban en frentes de batalla.    Fácil no es el paso.   Ahora tenemos que pensar como abrirlo en Venezuela, donde hay años de mal gobierno, delitos de lessa humanidad y corrupción que no pueden dirimirse sin abrir una posible vía para la negociación, pues de ser así sólo quedará el expediente de una lucha mortal a sangre y fuego.   Es tiempo de que  Gobierno y oposición, contra sus propios deseos se sienten a ver salidas y que el país, también comprenda que no es momento de  fundamentalismos, sino de perdón y negociaciones, donde todas las partes cedan  y pierdan algo, para que al final  ganemos todos.  – Gustavo Montaña

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