Sin agua potable en la tierra de los ríos

Sin agua potable en la tierra de los ríos

100_2542

Guayana, como nuestra amada Venezuela del siglo XXI, se ha convertido en uno de esos increíbles y bizarros lugares del planeta donde lo que más hay no sirve para los fines  que le son naturales; y antes de que se pierda en elucubraciones filosóficas y se meta en temas de gran profundidad, les quiero aclarar que estamos hablando de carencia de agua en la tierra que junta los ríos más grandes de Venezuela, y uno de los lugares de todo el planeta donde más agua dulce hay.

Y no crea que oyó mal, realmente le estamos diciendo que en Ciudad Guayana, enclavada entre el soberbio Orinoco y el inmenso Caroní, el agua que sale por los grifos de nuestros hogares  no se encuentra en condiciones de ser consumida por los habitantes de la urbe para algo tan elemental como apagar nuestra sed, porque simple y sencillamente, aunque la gente de Hidrobolívar pague publicidad diciendo lo contrario, lo que sale por nuestros grifos es una suerte de mezcla líquida de turbio color, olor poco agradable y en ocasiones con rastros de piedrecillas o no sabemos qué cosa; lo que según las normas elementales de sobrevivencia humana, significa que no es apta para ser bebida.

El problema se presenta a lo largo y ancho de la ciudad, con más mugre en el agua en algunos sitios que en otros y con fluctuaciones dependiendo del día de la semana, aunque hay sectores como el viejo centro de Puerto Ordaz, en el centro Cívico, las residencias que se ubican en la Av. Las Américas, Castillito, Villa Central y los campos de Ferrominera, donde lo que sale casi a diario por los grifos es un líquido barroso que prácticamente casi nunca llega transparente, como debería llegar, y como dicen en las propagandas de la empresa regional de agua.

Y en este punto vale la pena detenerse, porque la calidad del agua potable es una cuestión que preocupa en todo el mundo, ya sea naciones en desarrollo y desarrolladas, por su repercusión en la salud de la población. Son factores de riesgo los agentes infecciosos, los productos químicos tóxicos y la contaminación radiológica. La experiencia humana ha demostrado que la calidad del agua, significa calidad de vida para las personas, por ello la Organización Mundial de la Salud elaboró las guías de calidad de agua, como una forma de determinar las condiciones óptimas del agua para el consumo humano.

Seguramente muchos recuerdan el lero-lero de la escuela en primaria, cuando debíamos recitar de memoria que el agua era incolora, inodora e insabora, características muy elementales que forman parte de las normas de calidad del agua potable, del simple criterio de observación humana y del mero sentido común, que antes de entrar a detallar lo que dice la OMS no se cumplen en el agua que sale de los grifos en Ciudad Guayana.

Sin agua potable en la tierra de los ríos

Ahora bien la OMS dice en sus normas las cantidades en miligramos presentes por litro de agua potable  de todos los componentes que se puedan imaginar que son adecuados para garantizar  la salud humana, una larga lista que casi requiere un químico para explicarla, pero además de ello se toman la molestia de aclarar que el agua potable debe ser completamente transparente, inodora y, si lo adivinaron, sin sabor alguno.   Además por ese prurito de claridad del primer mundo, nos hacen la lista de enfermedades que se originan por la baja calidad del agua potable, que incluyen el cólera, el tifus, la giardiasis, la amibiasis, los síndromes diarreicos, la ascariasis, la tricoriasis, la anquilostomiasis, el tracoma, la sistosomiasis y otro montón de “iasis” que asusta, porque casi todas pueden conducirnos a la tumba.

Pero la cosa todavía puede ser peor que simplemente no cumplir los estándares internacionales de calidad del agua, pues resulta y acontece que el lago de Macagua, de donde tomamos toda el agua para el consumo humano de Ciudad Guayana, presenta elevados niveles de contaminación por coliformes fecales, en castizo rudo, pupú.    Expertos ambientales han levantado informes de hace un tiempo donde se documentaron 17 grandes vertederos de aguas negras en la cuenca del lago, incluso algunos son tan enormes como la cárcava que separa los clubes Italo y Portugués que vierte miles de litros de aguas negras en la cuenca baja del río, ubicándose a pocos metros de la antigua planta de tratamiento de aguas residuales de Toro Muerto que desde hace años no funciona, pero sigue recibiendo el aporte de las tuberías de aguas negras que se supone debería tratar, y simplemente terminan vertidas junto a los primeros túneles de trasvase de la presa Macagua que las envía a las turbinas y luego a los parques Cachamay y La Llovizna, desde apenas transitan unos centenares de metros para contaminar el río Orinoco.

Por cierto, a manera informativa, es bueno aclarar que los coliformes fecales, contienen prácticamente toda la lista de males y enfermedades que resaltan las guías de calidad de agua de la OMS.   Incluso hay una serie de claras normativas nacionales aprobadas en Gaceta Oficial y publicadas bajo el número 36.695 con fecha 13 de febrero de 1998, que son las vigentes aún, donde se establece con claridad las condiciones que debe tener el agua en el país, y lo que deben hacer los órganos competentes en caso de que no se cumplan las especificaciones en lo referente a las bacterias coliformes termoresistentes, componentes organolépticos (volvemos con esto a lo inodora, incolora, etc) y sitios representativos del sistema de abastecimiento de agua potable.

Incluso me comentaba una apreciada amiga en estos días que el agua del centro de Puerto Ordaz, y de buena  parte de la urbe, es tan mala que incluso le está manchando toda la ropa.   En este punto es donde uno se pregunta, que pasa con nuestra empresa hidrológica, y donde queda la responsabilidad del gobierno regional que se supone debe velar por la salud de los habitantes de nuestro estado.  Una buena pregunta, que tiene años sin la menor respuesta.

_______________________________________________________________

Para revisar normas venezolanas ir al sitio web:  http://www.bvsde.paho.org/bvsacg/e/cd-cagua/normas/lac/20.VEN/01.norma.pdf

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *