La tragedia reina cuando el hampa manda

La tragedia reina cuando el hampa manda

La tragedia reina cuando el hampa manda

Este fin de semana, como lamentablemente ya se ha hecho costumbre en el estado Bolívar, hubo una nueva masacre que sin embargo superó los números de muchas de las anteriores, pues en esta oportunidad dejó un lamentable saldo de 8 personas fallecidas y 21 heridas, de las cuales al parecer este lunes fallecieron ya otros dos.

Soy poco  amigo de comentar los sucesos, pues se de muchos años de ejercicio profesional que la gente los lee y conversa solita, sin que nadie les empuje a ello, no en vano los periódicos se veden más mostrando la página posterior que la delantera.  Sin embargo este suceso creo que obliga un comentario, pues no sólo se trata de esa enorme cantidad de muertos, sino además de un número mucho mayor de heridos, todo esto ocurrido en la madrugada del domingo en plena capital de nuestro estado, donde pueden grupos delictivos cometer actos de salvajismo tal como decapitar personas y regar su cuerpo en partes distintas, matando a otro montón de gente y dejando un camión de heridos, sin que aparezca la policía del estado, la Guardia Nacional que llega a los cinco minutos de comenzar una tranca de vía o una protesta estudiantil.

Los hechos de Ciudad Bolívar, además de una saña y salvajismo que se desconocía hace años en Venezuela, muestran el modus operandi de los carteles y bandas dedicadas al narcotráfico en otras latitudes del mundo, decapitar un cuerpo y dejar la cabeza en un lugar público como un mercado simplemente es un brutal y sangriento mensaje de quien tiene el control de un sector.   El muerto además era uno de los familiares y lugartenientes que quedaban al frente de la banda del recientemente asesinado “Wilmito” delincuente célebre en el la zona, al que ultimaron en la playa, pues a pesar de todos sus homicidios había recibido un beneficio otorgado por la entonces ministra de prisiones y hoy Constituyente Iris Varela.

Pero además del “Nano”, como apodaban al primo del Wilmito mataron a otras 7 personas, incluida una dama y un menor de edad, y dejaron heridos a otros 21 en un suceso que fue un duelo estilo oeste antiguo, pero con armas modernas, en plena ciudad llena de personas inocentes  y con la participación de tres bandas, que son las que controlan la capital de nuestra entidad, pues evidente no lo hacen los organismos de seguridad, pues a pesar que el hecho se extendió durante un par de horas, a los sitios no llegó durante el enfrentamiento ni una patrulla, ni una unidad motorizada, nada de nada.

La tragedia reina cuando el hampa manda

Desde hace muchos años se hablaba de vinculaciones de la banda del Wilmito con gente del gobierno, y la cosa debe haber tenido algo de cierto a cuenta de la impunidad de que disfrutó durante años, cuando uno se lo podía encontrar en distintos sitios públicos rodeado de sus matones y aunque estaba solicitado por homicidios.    Finalmente parece que la relación acabó y el mismo pran bolivarense que fue encerrado por un tiempo con todos los beneficios de su alcurnia criminal, simplemente fue asesinado cuando le habían otorgado una libertad que todos los abogados serios cuestionan.

La masacre ocurrida en Ciudad Bolívar, más que el terrible auge y control de la delincuencia en la capital del estado, como la tienen en todos los municipios mineros y Ciudad Guayana; muestra un mal aún mayor, la absoluta indefensión de la ciudadanía ante la arremetida del hampa, pues lo más terrible, además de los muertos, es que no llegó ni un uniformado para enfrentar la situación, pues pareciera que en estos tiempos un tiroteo con decapitaciones y demás no es asunto que competa a la policía, el Cicpc, el Sebim, y por supuesto mucho menos a la Guardia Nacional Bolivariana, cuyas únicas funciones en estos tiempos como que son perseguir, maltratar y apresar por largo tiempo a los muchachos que han salido a protestar contra el gobierno.

La impunidad es uno de los peores males que puede enfrentar cualquier nación, pues da a cabida a todo, a la corrupción, la desintegración social, el auge del delito y la pérdida de todos los valores que deben regirnos y guiarnos para poder vivir bien en sociedad, la historia ha dado infinitas muestras de ello.   Vale citar aquí una frases del poeta trágico griego Sófocles, el mismo que escribió la inmortal obra “Edipo Rey” que nos lanza un doloroso aviso: “Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.”    Realidad que lamentablemente  parece estarse viviendo en nuestra Guayana del siglo XXI.