El mayor lujo en Venezuela es comer bien

El mayor lujo en Venezuela es comer bien

En nuestros mercados falta de todo o está por las nubes
En nuestros mercados falta de todo o está por las nubes

Venezuela siempre ha sido una tierra de abundancia, entre la fertilidad de sus suelos, la escasa población y la necesidad de mantenerse a sí misma; durante todo el periodo colonial cuando era la más pobre, olvidada y humilde de las colonias  del enorme imperio español, los conquistadores  e indios de entonces comprendieron que debían garantizar su sustento con trabajo y mezclando las costumbres de nuestros pueblos originarios con la de españoles y los pocos negros que había entonces se creó un sistema productivo que garantizaba la comida en la mesa de todo el mundo.

Andando el tiempo el Cacao comenzó a generar las primeras riquezas importantes del país y nuestros terratenientes convertidos ya en mantuanos comenzaron a adquirir productos de lujo e importar algunos alimentos y sobre todo bebidas más costosas, pero la mesa seguía bien servida.   Cuando nos aconteció la terrible revuelta social y económica de la guerra de la independencia  fue la primera vez en la historia de la región que llegó a faltar la comida en la mesa, por la obvia razón de una guerra que impedía cosechar o sembrar los campos, que acababa con los rebaños de ganado y destruía de un día para otro las pulperías.

Con todo nuestra gente se las arregló para comer y seguir haciéndolo bien, con “los tres golpes” durante todo el agitado siglo XIX marcado con multiplicidad de caudillos y constantes guerritas o revueltas mayores que afectan la producción del país.   Así llegamos al siglo XX y descubrimos que éramos ricos, una nación petrolera y comenzó el lamentable abandono del campo que siempre nos dio comida y la importación de todo tipo de cosas, incluyendo la comida.   Sin embargo siempre nuestra mesa estuvo bien surtida, abierta y acogedora con los amigos, vecinos y recién llegados, siendo lo habitual tener siempre un poco más de comida de la requerida por los habitantes de la casa por esa frase de las abuelas “por si llega alguien”.

El mayor lujo en Venezuela es comer bien

Hoy en plena Venezuela del siglo XXI ha pasado lo inconcebible, sobre todo después de haber cosechado los ingresos más elevados de nuestra historia por los increíbles precios del petróleo durante 9 años del comienzo de este siglo, que lamentablemente se volvieron sal y agua, y lo terrible es que mientras más dinero recibíamos más se destrozada el aparato productivo nacional, más empresas que producían alimentos se cerraban, eran expropiadas, quebradas por falta de dólares o simplemente sus dueños se iban del país.

Ahora en la segunda década del siglo XXI  vemos lo que nunca soñamos en nuestro país, gente escarbando en la basura para conseguir algo de comer, niños muriéndose de desnutrición,  toda una generación de niños y jóvenes condenados a ser ciudadanos de segunda porque simplemente no han sido alimentos con las proteínas que se requiere para ser personas completamente desarrolladas.    Nos topamos por padres y madres que comen una vez al día para que sus hijos puedan hacerlo al menos dos veces, con infinidad de personas que apuestan la alimentación de sus familias al albur de una lotería de animalitos para ver si pueden completar para poder llevar una costosa harina de maíz, unos lujosos huevos o un casi mítico pollo a la mesa de su familia.