En el país ni siquiera hay efectivo para costear los gastos diarios

Quien defiende una utopía es víctima de su propia testarudez

En el país ni siquiera hay efectivo para costear los gastos diarios
En el país ni siquiera hay efectivo para costear los gastos diarios

Dr. Noel Rodriguez Michelangeli

Esta es una expresión verdadera que comienza por entender el significado completo de la palabra ANALIZAR; un término utilizado con frecuencia pero cuya esencia  no todos la conocen.

El modelo económico, social y político; la felicidad de la gente; la tecnología; son cosas que existen pero en la práctica son complementarios no suplementarios, ninguno de ellos puede sustituir al otro y su aplicación tiene que ser concordante.

La situación del país vista desde las últimas acciones tomadas por el gobierno es digna de un análisis profundo que nos llevará a aseverar que se trata de una utopía.

Pues evidentemente estamos ante un modelo económico, social y político de comprobado fracaso, y  no existe un lugar en el planeta donde se haya apuntado un éxito, aun ocasional o pasajero. La total felicidad de la gente que se pregona en  Venezuela; no existe, la realidad lo muestra, no puede haber felicidad con hambre, miseria y pasando necesidades; hasta acá pareciera entendible, comprobable, tiene que ver con lo utópico y la propaganda de Estado que pusieron de moda en el siglo XX los nazis de Goebbels y Hitler.

Pero venir a  utilizar lo tecnológico como herramienta para justificar la utopía es realmente una testarudez.  Acá nos detendremos un poco para mediante un breve análisis demostrar con hechos prácticos y  vivencias el disparate.  Comenzando porque no existe en el país flujo de efectivo, no hay dinero orgánico, como cancela usted el jornal diario de la doméstica, como compra un alimento en el mercado informal si su banco le permite retirar diariamente un máximo de Bs 10.000.

En mi último viaje nacional no pude comprar nada en la carretera (como es costumbre) porque no hay puntos de venta; el pequeño artesano manifiesta que el banco no le responde a tiempo su reposición por el uso del dinero plástico; hay carencia de puntos de ventas, los bancos, generalmente los oficiales, aducen no tener plástico para reponer las tarjetas. Las comunicaciones por internet son pésimas, la velocidad de transmisión del país está entre las más pobres del continente.

Pero luego de este periplo se introduce una ley en eso que llaman “constituyente” (que es otra utopía pero de las malas), para obligar al pueblo a utilizar el dinero plástico. VAYA TESTARUDEZ.

Amigo ¿Cree usted que esta hermosa empresa llamada Venezuela, S.A. pueda salir a flote con esta tripulación que no es capaz ni de definir un rumbo coherente o remar siquiera en la misma dirección?