El lugar hace las delicias de grandes y pequeños.

Alí Osorio: El artista inventor que sueña desde Guayana

Alí junto a una de sus últimas creaciones el Jhon Lenon violinista.
Alí junto a una de sus últimas creaciones el Jhon Lenon violinista.

La creación, la ciencia y el arte con frecuencia se conjugan en la misma persona, la humanidad está llena de sublimes ejemplos como Giordano Bruno, Leonardo Da Vinci, Tomás Alba Edisson, incluso en nuestra propias fronteras tenemos personajes de la talla de Juan Félix Sánchez y don Luis Zambrano, en Mérida, quienes mezclaron ciencia, creatividad y arte para dejar un legado que hizo historia.   Incluso aquí en nuestra Guayana, tenemos personajes de ese tipo que  no muchos conocen  y que sueñan el mañana de una forma distinta, como es el caso de Alí Osorio en el sector de San Jacinto.

El fundo “La Margarita” es el espacio para la creatividad, la inventiva, la solidaridad y sobre todo para el compartir.
El fundo “La Margarita” es el espacio para la creatividad, la inventiva, la solidaridad y sobre todo para el compartir.

Gustavo Montaña

A escasos kilómetros de Ciudad Guayana, en el sector San Jacinto, muy cerca del peaje a Ciudad Bolívar, hay una zona semi rural densamente poblada donde  se levanta una pequeña finca que llama “La Margarita”, allí ya la cosa llama la atención, pues cerca de la entrada gira sus coloridas aspas un molino de viento, mientras un águila forjada en metal extiende sus alas de bienvenida a quienes llegan.

El águila de Alí nos recibe a la entrada al lugar.
El águila de Alí nos recibe a la entrada al lugar.

Detrás un prado con un mirador elevado, unos minions, carretas, y hasta ruedas de agua, nos convencen que el lugar es distinto de lo que conocemos.   Ya en ese punto se abre la curiosidad de cualquier transeúnte que pase por ese ramal de San Jacinto. Y quien se atreve a entrar se consigue en primer término con un avión y un helicóptero tamaño natural, un sube y baja gigante y juegos que hacen la delicia de todos los niños y jóvenes que visitan el lugar, luego nos topamos con una construcción abierta, donde se aprecian esculturas metálicas de todo tipo, y por estos días hasta una efigie de tamaño natural, violín en mano, del eterno  fundador de los Beatles Jhon Lenon.   Ese lugar es el “Encuentro”, bautizado así por la pléyade amigos, melómanos, y gente de todo tipo que visita el hogar de Alí José Osorio Rodríguez, un petareño nacido un 3 de diciembre de 1952 para alegrarle la vida a mucha gente.

Sus piezas de escultura metálica con desechos están por todas partes.
Sus piezas de escultura metálica con desechos están por todas partes.

Si se trata de describir a Alí, quizá la mejor definición sea una mata de pelo gris hasta el hombro, bajo un sombrero deslucido y una sonrisa que es su mejor carta de presentación.  En “El Encuentro”  todo nos habla de Alí infinidad de esculturas metálicas, que es su sello distintivo de artista, desde sus famosas iguanas y monos construidos a partir de chatarra y convertidos en la fauna de su casa.   Pero además abundan las manifestaciones del otro talento  de Alí, sus máquinas para lo que usted quiera, desde una trituradora de vidrio, hasta sus originales y prácticos molinos de granos, un lagar estilo antiguo para hacer vino, sus artilugios para hacer perfectos tostones redondos, sus moldes de freir huevos y máquinas que salen para suplir las necesidades que le plantean sus muchos amigos, que es sin duda el mayor caudal de Ali.

El lugar hace las delicias de grandes y pequeños.
El lugar hace las delicias de grandes y pequeños.

Un técnico lleno de creatividad

Su primaria y bachillerato lo estudio en los Teques donde sus padres mudaron a la numerosa familia que tenían, un total de 10 muchachos, siendo nuestro amigo uno de los mayores.   Caminando por las remembranzas nos cuenta que como su hogar era muy humilde y desde pequeño destacó por su creatividad, el primer gran destello fue la fabricación de juguetes de todo tipo, que en ocasiones terminaba vendiendo en una suerte de incipiente industria artesanal.  Ya saliendo de la adolescencia curso estudios de técnico medio en los Chaguaramos en Caracas, egresando como técnico medio textil.   Paradójicamente sus primeros trabajos fueron en el campo metalúrgico, habilidad que cultivó desde siempre y le permitió ingresar como técnico en una fábrica en la Yaguara, donde por 7 años hizo de todo, llegando al final a manejar toda la empresa, a pesar de ser un muchacho.

Como era “faculto” en muchos campos y amante de mejorar máquinas, desarmarlas y ampliar sus posibilidades, pasó como técnico especializado a una fábrica de flejes donde laboró por 5 años más.  Su hobby y pasión por la mecánica y la metalurgia lo llevaron a armar y desarmar su primer carro aprendiendo con la práctica.   Por esos tiempos contrajo matrimonio con Morelba Acosta – la mujer de su vida y madre de su única hija Ana Andreina, relación bien avenida que cesó sólo con la muerte de su amada.   De allí en adelante fue papá y mamá y nunca más contrajo nupcias, levantando sólo a su muchacha, hoy día madre sus nietos.  El trabajo, sus obras artísticas y sus máquinas coparon su vida hasta que hace 19 años se mudó a Guayana.

Este lagar es una de las muchas máquinas desarrolladas por Alí Osorio
Este lagar es una de las muchas máquinas desarrolladas por Alí Osorio

San Jacinto lo atrapó desde el principio

Cuando vino a la zona no quiso trabajar con ninguna empresa, sino que montó su taller y comenzó a hacer de todo, desde cocinas empotradas, hasta metalurgia y herrería, labores donde su puntualidad, creatividad y simpatía le abrieron las puertas y le crearon un buen mercado.

Nos cuenta Alí que cuando llegaba a Guayana le encantó el sector de San Jacinto, muy cerca de la ciudad, pero en el campo; como una suerte de revelación asoció ese sitio con una especie de mapa del tesoro de sus sueños.  Y aunque se mudó a Unare y allí tenía su taller, un día el enamoramiento  de su lugar le llevó a comprar un terreno allí,  donde poco a poco se fueron mudando sus hermanos, de los cuales 6 viven en el fundo “La Margarita” rodeados de sus hijos, lo que hace que el lugar sea un poblado de los Osorio, donde montaron talleres, cultivos, y espacios para las múltiples actividades que todos desarrollan, pues la inquietud y  el empuje son un sino de la familia.  De su gente, 3 hermanos viven fuera de Venezuela, y uno sólo se quedó en el centro del país, todos los restantes son los vecinos inmediatos de Alí.

El Fundo La Margarita fue como construir su mapa del tesoro soñado
El Fundo La Margarita fue como construir su mapa del tesoro soñado

Desde su casa de habitación, el taller, el espacio de “El Encuentro”, todos los juegos que ha creado y los inventos que desarrolla, cada cosa nos habla de Alí Osorio el artista inventor de San Jacinto que paso a paso fue construyendo su mapa sonado del tesoro.  Cada  tanto inicia un nuevo proyecto que enriquece su amplio hogar y hace la delicia de sus amigos y visitantes, pues a la creatividad le suma un increíble sentido del humor y una pasión por la diversión que encanta a todos, en “El encuentro” cualquiera puede apreciar su “Botero” o su “Picaso”, que no son obras de los destacados artistas, sino del propio Alí,  el “botero” por ejemplo es un grupo de botas enmarcadas en un cuadro, y el “picaso”, la cabeza de un pico que atraviesa un cuadro metálico.   Todo el espacio se ha concebido para la diversión y el compartir, y continuamente es el sitio de reunión de una larga lista de amigos.

Apasionado por la música

Y es que otra de las características de Alí Osorio es que es un enamorado de la música, desde  siempre apasionado por los instrumentos de cuerda, hasta el punto que como él dice y sin estudio alguno rasguña la guitarra y cuando se emociona hasta canta en italiano, por el encuentro han desfilado desde bandas regionales hasta la gente de “Carota, Ñema y Tajá”, es el sitio de tertulias, prácticas y jolgorio de sus amigos entrañales, los miembros de la pandilla de “Los 4 del Recuerdo” con todas sus familias incluidas.

Alí incluso fabrica instrumentos musicales diversos, desde tambores hasta marimbas de tamaño familiar, pasando por  birimbaos,  redoblantes y lo que se le vaya ocurriendo o sugieran sus amigos.  En “El Encuentro” hay todo un estudio musical atiborrado de sus esculturas, lleno de acetatos, con cornetas y micrófonos, televisores y sonido por todas partes, y por supuesto una cocina; porque no hay buena reunión que no esté marcada por la comida compartida.

Allí está su felicidad y la de sus muchos y asiduos visitantes, comenzando por los vecinos del sector y sumando una interminable lista de personas  de todos los oficios y procedencias.

Cuando la creatividad y el compromiso social se juntan

Los fines de semana reciben, alimentan y comparten con los pequeños de San Jacinto.
Los fines de semana reciben, alimentan y comparten con los pequeños de San Jacinto.

Por los muchos juegos que ha construido, desde siempre lo  visitan los niños del lugar,  que se montan en todos los aparatos y hasta en un caballito blanco que es una de sus muchas mascotas.  Sus hermanas inquietas como él y comprometidas con la gente del lugar, tienen ya un par de años  alimentando los fines de semana a los pequeños de escasos recursos de la zona, primero lo hacían en una iglesia local, pero desde este año Alí se sumó al combo y “El encuentro” se convirtió en el centro de una actividad que todos los sábados junto a los pequeños de San Jacinto, que se van temprano a jugar en el sitio y disfrutar de sus inventos, para culminar con un almuerzo que le ofrecen los hermanos Osorio a todos los vayan, que generalmente son más de 20 pequeños.

De allí surgió la inquietud familiar de hacer una fundación, no sólo para darles comida los fines de semana, sino para educar a los padres de los niños, a los pequeños y a los vecinos del sector en un proyecto que va tomando forma, a partir de una escuela para padres, pero que incluye formación en oficios y por supuesto, en el arte.

Familiares y amigos preparando y sirviendo comidas a los niños de la zona.
Familiares y amigos preparando y sirviendo comidas a los niños de la zona.

Por ahora todo es incipiente y se mantiene con el esfuerzo de la familia y los amigos que se van sumando a la iniciativa, y la idea puede convertir este agradable espacio de San Jacinto en una suerte de centro  de formación y apoyo para la comunidad, pues todos los Osorio piensan que Venezuela requiere un esfuerzo extra de todos para construir ese país que aún vive en nuestros sueños y sigue siendo posible.

La creación parte de la armonía con Dios

Cuando le preguntamos a Alí de donde le vienen las ideas para sus inventos y sus obras, con una sencillez extrema nos dice que la cosa le sale así desde pequeñito cuando fabricaba cometas y juguetes para sus amigos, dice que cuando se apasiona  con un proyecto le dedica el tiempo que este reclame, fortalecido siempre por la energía que la da la contemplación de la naturaleza y los maravillosos atardeceres de Guayana, que le aporta por igual calma e inspiración.

Para Alí lo más importante es compartir con otros lo que se hace
Para Alí lo más importante es compartir con otros lo que se hace

Su día, – nos comenta- siempre empieza dándole gracias a Dios por todas sus maravillas y encomendándole lo que va a hacer.   Y ese acto siempre le aporta la armonía para pensar en las posibilidades infinitas de todo, desde una pieza que está creando hasta una máquina que desarrolla.  La gracia de todo como dice, “compartir lo que se hace con los demás,  esa es la mejor satisfacción que nos deja un trabajo realizado.”

Alí Osorio, sus hermanas y hermanos, sus muchos amigos, son una muestra de las grandiosas cosas que nuestro país nos sigue ofreciendo como una eterna cajita de sorpresas.   No tenemos que buscar muy lejos, las cosas excepcionales están a nuestro alrededor.